Expertos de la ONU encontraron irregularidades en centros de tratamiento de adicciones, privados, sobre todo.

6 de Febrero 2026
Especialistas y organizaciones civiles advirtieron sobre la insuficiente regulación y supervisión de numerosos centros para el tratamiento de adicciones en México, una situación que plantea riesgos sanitarios, legales y de derechos humanos para personas que buscan atención por consumo problemático de sustancias.
El señalamiento reabre un debate pendiente sobre cómo se atienden las adicciones, quién supervisa los servicios y qué estándares mínimos deben garantizarse para proteger la integridad de los pacientes.
¿Cuál es el problema de fondo?
La advertencia apunta a que una parte significativa de los centros opera:
- Sin licencias claras o registros actualizados
- Con personal sin certificación adecuada
- Fuera de protocolos médicos y psicológicos reconocidos
- Sin mecanismos efectivos de rendición de cuentas
Esta falta de regulación crea un entorno desigual, donde conviven instituciones formales con espacios que no cumplen estándares básicos de atención.
Contexto nacional: una demanda creciente de atención
El consumo de sustancias y los problemas de salud mental asociados han incrementado la demanda de servicios de tratamiento en todo el país. Ante la saturación de instituciones públicas, muchas familias recurren a centros privados o comunitarios.
En este escenario:
- La urgencia por recibir ayuda acelera decisiones.
- La información disponible para elegir un centro es limitada.
- La supervisión institucional no siempre alcanza a todos los espacios.
La consecuencia es un sistema fragmentado, con grandes diferencias en la calidad de atención.
Riesgos para pacientes y familias
La falta de regulación adecuada puede derivar en:
- Prácticas no terapéuticas o punitivas
- Vulneración de derechos fundamentales
- Condiciones de internamiento inadecuadas
- Ausencia de seguimiento clínico
Especialistas subrayan que tratar adicciones no es solo contener, sino ofrecer atención integral basada en evidencia científica y respeto a la dignidad humana.
Lectura sanitaria y de derechos humanos
Desde una perspectiva de salud pública, las adicciones deben abordarse como un problema de salud, no como una falta moral. Esto implica:
- Enfoques médicos y psicológicos validados
- Tratamientos individualizados
- Supervisión constante del Estado
En términos de derechos humanos, cualquier centro debe garantizar:
- Trato digno
- Consentimiento informado
- Condiciones seguras y humanas
La ausencia de regulación compromete ambos enfoques.
¿Por qué importa esta advertencia?
Porque miles de personas en el país dependen de estos centros para iniciar procesos de recuperación. La falta de control:
- Aumenta el riesgo de abusos
- Debilita la confianza en los tratamientos
- Obstaculiza la recuperación efectiva
Además, perpetúa un sistema donde la atención depende más del azar que de estándares claros.
El reto institucional
La advertencia pone sobre la mesa la necesidad de:
- Fortalecer marcos regulatorios claros
- Incrementar la inspección y supervisión
- Certificar personal y metodologías
- Informar a la población sobre centros acreditados
La regulación no busca cerrar espacios de atención, sino garantizar que operen con calidad y seguridad.
¿Qué sigue?
En el corto plazo, se espera:
- Mayor presión para revisar y actualizar normativas
- Llamados a crear padrones públicos de centros autorizados
- Debate sobre el papel del Estado en la atención de adicciones
La advertencia sobre la falta de regulación en centros de tratamiento de adicciones no es un llamado a la alarma, sino a la acción institucional. Regular, supervisar y profesionalizar estos espacios es clave para proteger a quienes buscan ayuda y construir un sistema de atención digno y efectivo.



