5 de Mayo 2026
A casi tres meses del derrame de hidrocarburos, cuya responsabilidad reconoció Petróleos Mexicanos (PEMEX), comunidades pesqueras de Tabasco y Veracruz, enfrentan sus consecuencias sin pesca, sin ingresos y en muchos casos sin acceso a apoyos estatales y federales. La compensación que se ofreció no llega a todos.
En visita que especialistas de Oceana hicieron a la localidad de Las Barrancas, en Alvarado, Veracruz encontraron comunidades afectadas que no se incluyeron en los programas de reparación de daños y que las instituciones del Estado no lograron actuar de manera coordinada.
En dicha comunidad, las redes de pesca llevan semanas fuera del agua. Pescadores comentaron que personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), recorrieron el sitio y concluyeron que no hubo daños porque no encontraron chapopote en las playas.
Lo que la autoridad no consideró en su análisis fueron las afectaciones por la parálisis de la actividad pesquera, en un período de alta demanda como lo fue la Semana Santa.
La situación es similar en El Bosque, en el municipio de Centla en Tabasco. Se trata de la primera comunidad desplazada por cambio climático en México.
Los pescadores afirman que desde el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México no encuentran quién les compre su pesca del día.
La mayoría de estas personas no están registradas en el padrón, requisito que los programas de apoyo gubernamental exigen para acceder a compensaciones. Esto dejó a gran parte de esta comunidad sin respuesta institucional.
Estas dos comunidades son solo dos ejemplos de lo que ocurre en las costas del Golfo de México, de acuerdo a Oceana.
Los pescadores de ambas localidades no solo enfrentan los efectos del derrame sino también la erosión y el incremento en el nivel del mar provocados por la crisis climática, que es consecuencia directa de la quema de combustibles fósiles.
“Duermo con el mar en la nuca”, dijo una habitante de Las Barrancas.
Y los habitantes de El Bosque son testigos de cómo el modelo que se sustenta en hidrocarburos afecta su modo de vida.
Recuerdan que antes no había tanta infraestructura petrolera en el mar. Hoy los barcos de Pemex destruyen a su paso las redes. Las plataformas desplazaron los cardúmenes mar adentro. Donde antes bastaban 10 millas para encontrar pesca hoy navegan hasta 110 millas.
"Nos dejaron por los suelos porque no nos atienden. no nos apoyan y esos barcos que tienen, ellos saben que pasan por donde pescamos, nos afectan, ponen en riesgo nuestras vidas y rompen las redes"
Para Nancy Gocher, directora de Política Pública e Incidencia de Oceana, esta situación es un problema estructural. “El derrame no solo contaminó el mar, evidenció un sistema que deja fuera a quienes viven de él”.
“Hoy las reglas de apoyo están diseñadas para reconocer manchas en la playa, no la pérdida real de ingresos, ni el impacto cotidiano en las comunidades”, enfatizó.
Oceana exige al gobierno federal que las compensaciones lleguen a quienes realmente las necesiten y que se diseñen mecanismos de reparación integral y en coordinación directa con las comunidades del territorio.
Para Nancy Gocher “este derrame debe marcar el fin de la expansión de los hidrocarburos y abandonar los planes de explotar las aguas profundas donde los impactos de un derrame serían mayores”.
Consideró que “es momento de dar un giro hacia un modelo de desarrollo donde la pesca, las comunidades y los ecosistemas sean el centro y no el costo”, concluyó Nancy Gocher.





