Atari, una de las compañías más reconocidas en la historia de los videojuegos, volvió a registrar ganancias después de años de dificultades financieras y de una declaración de bancarrota ocurrida hace más de una década.
La empresa reportó ingresos anuales cercanos a 56 millones de euros, equivalentes a alrededor de 65 millones de dólares, su nivel más alto en más de diez años.
La recuperación se explica por una estrategia centrada en revivir videojuegos clásicos, adquirir estudios y aprovechar el valor comercial de marcas que todavía tienen reconocimiento entre distintas generaciones.
Durante el último año, Atari aumentó su participación en la empresa sueca Thunderful, adquirió al estudio creador de Crossy Road y compró los derechos de cinco títulos pertenecientes a Ubisoft.
El resultado refleja una tendencia creciente en la industria del entretenimiento: las compañías están apostando por franquicias conocidas y productos vinculados con la nostalgia, en lugar de depender únicamente de nuevos proyectos de alto presupuesto.






