Una enorme riada golpeó comunidades situadas en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, dejando cientos de víctimas y personas desaparecidas mientras continúan las operaciones de búsqueda.
Los primeros análisis apuntan a que una parte de un glaciar se desprendió y cayó hacia el valle acompañada de roca, nieve y sedimentos.
El material habría bloqueado o alterado temporalmente el flujo de agua antes de liberar una enorme corriente cargada de escombros.
En algunos puntos, los niveles de los ríos aumentaron hasta nueve metros en aproximadamente media hora, dejando poco tiempo para evacuar.
Viviendas, caminos, puentes y plantas hidroeléctricas quedaron afectados por la corriente.
Los equipos científicos continúan analizando imágenes satelitales y datos de la región para determinar todas las causas del evento.
Debido a que las cifras de fallecidos y desaparecidos siguen modificándose conforme los rescatistas alcanzan nuevas zonas, el balance definitivo todavía podría cambiar significativamente.





