27 de Abril 2026
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advirtió que se espera una temporada de ciclones más activa en el océano Pacífico, debido a la formación del fenómeno de "El niño".
Durante la conferencia de prensa “Temporada de ciclones tropicales 2026”, el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional, Fabián Vázquez Romaña, advirtió que la transición hacia este fenómeno climático incrementará las condiciones para el desarrollo de ciclones, particularmente en el océano Pacífico.
“El Pacífico lo estamos pronosticando por arriba de lo normal”, explicó, al detallar que la evolución de “El Niño” modifica patrones atmosféricos clave como la cizalladura del viento, lo que puede facilitar la intensificación de sistemas tropicales, afectando especialmente regiones del noreste, centro, oriente, sur y sureste del país.
Precisó que se prevé el desarrollo de entre 18 y 21 ciclones tropicales con nombre, de los cuales de nueve o 10 serían tormentas tropicales, cinco o seis huracanes categorías 1 o 2 y 4 o 5 huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5).
Resaltó, que acuerdo con la estadística histórica de los últimos 62 años, las entidades del país con mayor incidencia de impactos por ciclones tropicales son Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas.
Vázquez Romaña indicó que este comportamiento está asociado al calentamiento de la superficie del mar, especialmente frente a las costas del Pacífico mexicano, donde existe mayor energía disponible para el desarrollo de estos fenómenos.
“Si tenemos temperaturas muy altas y vientos débiles, ahí pudiéramos tener ciclones tropicales más intensos”, advirtió.
En contraste, señaló que el Atlántico se encuentra en lo normal o ligeramente por abajo, debido a condiciones menos propicias para la formación de ciclones en esa cuenca. En donde se estima la formación de entre 11 y 15 sistemas con nombre, de los cuales de 7 u 8 serían tormentas tropicales, de tres a cinco huracanes categorías 1 o 2 y 1 o 2 huracanes mayores.
El funcionario subrayó que este escenario ocurre en paralelo al establecimiento del fenómeno de “El Niño”, del cual se estima una probabilidad de entre 60 y 61 por ciento de que se consolide entre mayo y julio.
Subrayó que para finales del año hay alrededor de 25 por ciento de probabilidad de que sea un “Niño” muy fuerte, por lo que este escenario, marca una transición tras dos años de condiciones de "La niña”, “lo que vamos a ver climáticamente este año no se va a parecer a lo que vimos en los últimos años”.
En cuanto a la temporada de lluvia, explicó que comenzará de manera gradual en mayo en el sureste del país y se extenderá en junio a nivel nacional, mientras que el monzón mexicano, un fenómeno climático estacional que ocurre entre junio y septiembre, que provoca lluvias intensas y eléctricas, se establecerá en el noroeste durante ese mismo mes.
Estas lluvias, dijo, serán clave para aliviar condiciones de sequía, aunque no necesariamente se distribuirán de forma homogénea. Sin embargo, advirtió que durante el verano se esperan precipitaciones cercanas o incluso por debajo del promedio en varias regiones.
“Esto va a hacer que tengamos temperaturas más altas y potencial de ondas de calor”, señaló. Además, entre julio y agosto se prevé la presencia de la canícula, un periodo de disminución de lluvias que podría coincidir con la transición hacia “El Niño”.
Vázquez Romaña, llamó a la población a mantenerse atenta a los reportes oficiales, ya que a pesar del número de total de ciclones previstos no define cuántos impactarán directamente a México.
“Hay que estar pendientes de la información meteorológica, sobre todo por eventos extremos que pueden intensificarse con estos contrastes climáticos”, concluyó.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), hace una semana también advirtió sobre la creciente formación de “El Niño”, impulsado por el rápido aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial.
Informó que este cambio provocaría temperaturas por arriba de lo normal en gran parte del planeta y modificaciones en los patrones de lluvia en distintas regiones.
Recordó que “El Niño” y “La Niña” son fases opuestas del fenómeno ENOS, uno de los principales reguladores del clima global, que influye en lluvias, sequías y eventos extremos. “El Niño”, que ocurre cada dos a siete años y puede durar cerca de un año, se caracteriza por el calentamiento del océano en el Pacífico ecuatorial y suele elevar la temperatura global.
Aunque no hay evidencia de que el cambio climático aumente su frecuencia, sí puede intensificar sus efectos, al potenciar fenómenos como olas de calor y precipitaciones intensas.





