La muerte es un sueño
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Consumo aparente de diésel en México aumenta 22.2% y alcanza su mayor avance en una década

Entre enero y agosto, el consumo aparente de diésel llegó a 459 mil 200 barriles diarios. La producción de Pemex aumentó 39.2% y las importaciones perdieron participación en el abastecimiento nacional, en un contexto marcado por el combate al contrabando de combustibles.

Por Dylan Martinez4 min de lectura
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La muerte es un sueño
Consumo aparente de diésel en México aumenta 22.2% y alcanza su mayor avance en una década

El mercado formal de diésel registra un crecimiento histórico

El consumo aparente de diésel en México creció 22.2% anual durante los primeros ocho meses de 2026 y alcanzó un promedio de 459 mil 200 barriles diarios, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía (Sener) reportadas por El Economista.

Se trata del mayor incremento para un periodo comparable en al menos una década, con excepción del repunte de 2022, cuando la reactivación de la movilidad después de la pandemia impulsó la demanda de combustibles.

El indicador de consumo aparente se calcula a partir de la producción nacional y las importaciones, menos las exportaciones. Por ello, permite estimar el volumen disponible en el mercado interno, pero no equivale a una medición directa del consumo final de hogares, empresas y transportistas.

El avance se produce en un escenario de mayor actividad de las refinerías nacionales y de acciones gubernamentales contra el contrabando de combustibles, conocido como huachicol fiscal.

Pemex aumenta la producción y reduce la dependencia relativa de las importaciones

La producción de diésel de Petróleos Mexicanos (Pemex) aumentó 39.2% entre enero y agosto, hasta alcanzar un promedio de 278 mil 600 barriles diarios, según los datos reportados por El Economista con base en información de la empresa estatal.

Este incremento elevó la participación de la producción nacional en el abastecimiento de 53.3% en el mismo periodo de 2025 a 60.7% en 2026.

En contraste, las importaciones crecieron apenas 1.4%, hasta un promedio de 181 mil barriles diarios. Como resultado, su participación en el mercado disminuyó de 46.7% a 39.3%.

Las cifras apuntan a una mayor contribución de la refinación nacional al suministro de este combustible. Sin embargo, una menor participación de las importaciones no significa que México haya eliminado su dependencia externa: casi cuatro de cada diez barriles disponibles todavía corresponden a compras en el extranjero.

El desempeño de las refinerías, la continuidad de las inversiones y la capacidad para mantener los niveles de producción serán factores relevantes para evaluar si esta tendencia puede sostenerse durante el resto del año.

El combate al huachicol fiscal modifica las cifras del mercado

El aumento del mercado formal coincide con las medidas para combatir el contrabando técnico de combustibles, una práctica que consiste en introducir productos al país mediante declaraciones falsas o fracciones arancelarias distintas de las que corresponden, con el propósito de evadir impuestos.

De acuerdo con estimaciones del Observatorio Ciudadano de la Energía (OCE), el diésel ha sido uno de los combustibles más afectados por estas prácticas. El organismo sostiene que el ingreso ilegal de producto ha distorsionado durante años las estadísticas del mercado y la recaudación fiscal.

Un análisis publicado por El Economista señala que, según el OCE, la aplicación de un estímulo fiscal que llevó el IEPS del diésel a terreno negativo durante julio habría reducido considerablemente los incentivos para el contrabando técnico. No obstante, el mismo análisis advierte que, a partir de agosto, se habría observado un repunte del robo de combustible directamente en ductos de Pemex.

Estas estimaciones deben atribuirse al organismo que las elaboró y no confundirse con un registro oficial exhaustivo de todas las operaciones ilegales.

La distinción es importante: cuando una parte del combustible que antes ingresaba por canales irregulares comienza a comercializarse legalmente, las estadísticas del mercado formal pueden crecer sin que todo el incremento corresponda a una mayor demanda física.

El mercado de combustibles también tiene implicaciones fiscales

El contrabando de diésel afecta las finanzas públicas porque puede reducir la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Además, dificulta conocer con precisión el volumen de combustible que se comercializa y las condiciones de competencia entre proveedores.

Por esa razón, el crecimiento de las ventas legales y de la producción nacional debe analizarse junto con los resultados de las acciones de fiscalización, las importaciones registradas y las investigaciones sobre robo y contrabando.

Pemex informó previamente que sus ventas nacionales de diésel aumentaron 17% en agosto de 2026 respecto al mismo mes del año anterior. La empresa también reportó un incremento de 49% en la producción de diésel del Sistema Nacional de Refinación durante ese mes, frente a agosto de 2025.

Estos resultados mensuales respaldan la tendencia de mayor producción y comercialización de combustibles, aunque no permiten determinar por sí solos qué proporción del crecimiento del mercado se explica por una demanda adicional y cuál por la regularización de operaciones.

¿Qué significa para la economía mexicana?

El diésel es un insumo relevante para el transporte de mercancías, la actividad agropecuaria, la construcción y diversos procesos industriales. Por ello, la disponibilidad del combustible y sus precios pueden influir en los costos logísticos y de producción.

Una mayor participación de la producción nacional podría reducir la exposición relativa a las importaciones, pero los beneficios dependerán de la continuidad operativa de las refinerías, los costos de producción, la calidad del combustible y la evolución de los precios internacionales.

Para el cierre de 2026, será necesario observar si el crecimiento del mercado formal se mantiene, cómo evoluciona la participación de las importaciones y qué resultados ofrecen las acciones contra el contrabando y el robo de combustible.

Por ahora, los datos muestran un cambio relevante en la composición del abastecimiento nacional:

Pemex aporta una proporción mayor del diésel disponible, mientras las importaciones pierden participación. El reto será sostener esa tendencia y fortalecer la transparencia del mercado sin confundir el crecimiento estadístico del consumo aparente con una expansión equivalente de la demanda final.

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