15 de Abril 2026
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una reforma para “dar dientes y colmillos” a la Auditoria Superior de la Federación, el órgano técnico del Congreso encargado de vigilar el uso y destino de los recursos públicos de todos el país.
Con 390 votos, todos los partidos de San Lázaro avalaron reformas a la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, de la Ley General de Contabilidad Gubernamental y de la Ley de Coordinación Fiscal, con el objetivo de dar más atribuciones a la Auditoría como crear y manejar el Sistema Nacional de Registro de Información y Datos.
También la ASF deberá pronunciarse en máximo 120 días para determinar si las instituciones fiscalizadas subsanaron las observaciones sobre su gasto y desempeño, celebrar convenios con entidades federativas, e iniciar investigaciones de oficio por presuntas faltas administrativas graves.
La reforma también contempla que toda persona pueda interponer denuncias a través de los canales de comunicación y los instrumentos técnicos dispuestos por la Auditoría Superior de la Federación, entre otros aspectos.
El petista y presidente de la Comisión de Anticorrupción de San Lázaro, Ricardo Mejía Berdeja, dijo que se trata de una reforma para evitar que la Auditoría siga siendo un elefante blanco, “un ente que carece de la fuerza y los dientes suficientes para perseguir la corrupción en nuestro país”.
Por su parte, la morenista Claudia Rivera Vivanco expuso que es una reforma que va a dotar a la ASF de mayores capacidades institucionales y que blinda cada peso de las y los mexicanos de la opacidad y la corrupción.
“Estamos dando un paso firme hacia el futuro; (...) la integración de nuevas tecnologías en la fiscalización. Es decir, no solo se moderniza, sino que se crea una barrera inquebrantable contra la discrecionalidad. Una auditoría ágil, digital y tecnológicamente integrada es la respuesta contundente a una ciudadanía que exige cuentas claras y sin excepciones”, dijo.
El priista Carlos Mancilla consideró que es una reforma de profunda importancia para México porque “no se trata de un mero ajuste técnico o marginal ni de una modificación cosmética, lo que aquí se dirime es la capacidad misma del Estado mexicano para custodiar el patrimonio colectivo, sancionar con eficacia la corrupción y restaurar la confianza ciudadana en las instituciones republicanas”.
Éctor Jaime Ramírez del PAN también subrayó que el dictamen busca modernizar la fiscalización superior, establecer plazos más cortos, incorporar herramientas tecnológicas y reforzar la capacidad de investigación de la Auditoría.
“Esta norma no surge del capricho, no nace de la imposición, no es fruto de un monólogo; es el resultado de escuchar, de liberar, identificar áreas de oportunidad, construir acuerdos y entender que una democracia madura no teme al contraste de ideas, sino que se enriquece con él”, destacó.





