Al caminar por Querétaro, las personas respiran un aire que contiene diminutas partículas de plástico. Investigadores del Instituto Politécnico Nacional detectaron microplásticos en la atmósfera urbana, con predominio de fibras de rayón y poliéster, materiales que pueden desprenderse de prendas y otros productos textiles.
El equipo instaló ocho colectores en distintos puntos de la ciudad y los mantuvo en operación durante 14 meses. Los dispositivos se colocaron a aproximadamente un metro y medio de altura para captar partículas en una zona cercana a la que las personas respiran.
La investigación aporta evidencia específica sobre la presencia de estos materiales en Querétaro. Para la investigadora Regina Hernández Gama, del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada del IPN, contar con datos locales permite conocer mejor la composición de los microplásticos en el ambiente.
La presencia de las partículas, sin embargo, no determina por sí sola qué efectos tienen en el cuerpo. La especialista indicó que hacen falta estudios capaces de establecer si existe una relación entre la exposición y ciertos padecimientos. El hallazgo deja planteada una pregunta que la ciencia aún necesita responder: ¿qué pasa cuando estas fibras forman parte del aire que respiramos todos los días?





