Un equipo internacional utilizó datos del telescopio James Webb para analizar la atmósfera de WASP-17b, un planeta gigante y extremadamente caliente ubicado a unos mil 300 años luz de la Tierra.
Con una técnica llamada “transmission strings”, los investigadores estudiaron distintas partes del borde atmosférico mientras el planeta pasaba frente a su estrella. El análisis mostró una forma asimétrica: un lado de la atmósfera se extiende más que el otro.
Los científicos relacionan esa diferencia con vientos que trasladan calor desde la cara iluminada del planeta hacia su lado nocturno. El método abre una vía para estudiar las condiciones atmosféricas de otros exoplanetas con más detalle.





