La regulación de la inteligencia artificial entró en una nueva etapa en Europa con la aplicación de disposiciones de la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, conocida internacionalmente como AI Act.
Desde el 2 de agosto de 2026 comenzaron a aplicarse obligaciones de transparencia previstas en el artículo 50 de la legislación europea, destinadas tanto a proveedores como a determinadas organizaciones que utilizan sistemas de inteligencia artificial.
Una de las áreas centrales está relacionada con la identificación de contenido generado o manipulado mediante inteligencia artificial, especialmente cuando puede confundirse con material producido por personas.
Las disposiciones incluyen obligaciones relacionadas con el marcado y detección de contenido creado por IA y con el etiquetado de determinados deepfakes y publicaciones generadas artificialmente.
La Ley de Inteligencia Artificial europea entró originalmente en vigor el 1 de agosto de 2024, pero su aplicación ha sido gradual. El 2 de agosto de 2026 marcó una de las fechas más importantes de ese calendario regulatorio.
El modelo europeo establece diferentes niveles de obligaciones dependiendo del riesgo asociado a cada sistema. Algunas disposiciones relacionadas con tecnologías consideradas de alto riesgo cuentan con calendarios específicos y periodos adicionales de adaptación.
Aunque la regulación pertenece a la Unión Europea, su impacto puede extenderse internacionalmente debido a que compañías tecnológicas de otros países que ofrezcan determinados servicios dentro del mercado europeo tendrán que ajustarse a sus disposiciones.
La aplicación del AI Act también será observada por otros gobiernos que actualmente analizan cómo regular la inteligencia artificial sin frenar el desarrollo tecnológico.





