La reducción en el ingreso de ganado mexicano comienza a generar consecuencias dentro de la industria cárnica de Estados Unidos, donde algunas plantas enfrentan una menor disponibilidad de animales para mantener su nivel habitual de operaciones.
México representa una fuente importante de ganado para el mercado estadounidense, especialmente para instalaciones ubicadas en estados cercanos a la frontera.
Cuando disminuye el número de animales disponibles, plantas procesadoras, corrales de engorda y distribuidores enfrentan dificultades para mantener su volumen de producción.
La menor oferta también puede incrementar el precio que las empresas pagan por el ganado disponible y posteriormente trasladar parte de esos costos al consumidor mediante precios más elevados de carne.
La situación muestra el nivel de integración que existe entre las cadenas agroalimentarias de México y Estados Unidos, donde una interrupción en el comercio puede generar efectos rápidamente en ambos lados de la frontera.
El comportamiento de los precios y la disponibilidad de ganado dependerá de la duración de las restricciones y de la capacidad de los productores estadounidenses para compensar el menor flujo procedente de México.





