El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, anunció que buscará reformar el sistema de atención social, al reconocer que el modelo utilizado para cuidar a personas mayores, con discapacidad o dependientes se encuentra rebasado.
La atención social británica se apoya en servicios públicos locales y compañías privadas que proporcionan asistencia domiciliaria, residencias y cuidados especializados.
Durante décadas, distintos gobiernos han intentado modificar el sistema sin alcanzar un acuerdo sobre su financiamiento. Uno de los principales problemas es definir cuánto debe cubrir el Estado y cuánto deben pagar las familias.
El aumento en la esperanza de vida y el crecimiento de la población mayor han incrementado la demanda. Al mismo tiempo, el sector enfrenta escasez de personal, bajos salarios y largas listas de espera.
Burnham prometió conseguir lo que administraciones anteriores no lograron: construir un modelo estable y de largo plazo que reduzca la presión sobre hospitales y familias.
La reforma podría requerir nuevos impuestos, mayor gasto público o cambios en la participación de empresas privadas. El gobierno todavía deberá presentar las medidas concretas y obtener respaldo parlamentario.






