El Gobierno Federal cedió 36 hectáreas en el Mar de Cortés para el desarrollo de una terminal privada de gas natural licuado vinculada con la empresa Amigo LNG.
El proyecto contempla utilizar infraestructura en Sonora para procesar y exportar gas natural, aprovechando la ubicación del Pacífico mexicano para llegar a mercados internacionales, particularmente en Asia.
La terminal tendría capacidad para manejar millones de toneladas de gas al año y forma parte de una serie de proyectos que buscan convertir al norte de México en un corredor energético.
Sin embargo, la iniciativa también ha generado cuestionamientos de organizaciones ambientales debido a la ubicación del proyecto y sus posibles efectos sobre el ecosistema del Mar de Cortés.
El desarrollo coloca nuevamente sobre la mesa la discusión entre inversión energética, comercio internacional y protección ambiental.





