Las empresas hoteleras que operan en México incorporan los riesgos climáticos a sus decisiones de inversión, especialmente en regiones costeras expuestas a huracanes, erosión, escasez de agua y acumulación de sargazo.
El turismo representa alrededor del 8.7 por ciento de la economía mexicana, por lo que las afectaciones ambientales pueden repercutir tanto en los grandes complejos como en proveedores y pequeños negocios.
Durante 2026, aproximadamente 90 mil toneladas diarias de sargazo han circulado por el Caribe. Se estima que cerca del 10 por ciento puede llegar a las costas de Quintana Roo.
Las empresas turísticas destinan alrededor de 150 millones de dólares anuales a la limpieza de playas. La acumulación de algas también habría provocado la cancelación de unas 10 mil reservaciones para bodas.
El comportamiento de los viajeros acompaña este cambio. Una encuesta internacional señala que 83 por ciento considera importante viajar de manera sostenible y 43 por ciento aceptaría pagar más por ese tipo de servicios.





