En el cauce de un arroyo de San Juan de los Plátanos, en Apatzingán, Michoacán, pobladores encontraron huellas fosilizadas que ahora son estudiadas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia. El registro incluye alrededor de 50 pisadas de distintas formas y tamaños.
Las marcas se extienden sobre una superficie de roca sedimentaria de unos 40 metros cuadrados. Algunas miden entre 12 y 48 centímetros de largo. Por su antigüedad, los especialistas calculan que corresponden a animales que habitaron la región hace aproximadamente 65 millones de años.
La forma de las huellas ofrece pistas sobre los animales que pasaron por el lugar. De manera preliminar, el paleontólogo encargado del análisis considera que podrían corresponder a distintas familias de dinosaurios, entre ellas grandes terópodos carnívoros. La identificación aún está en proceso y no se ha confirmado cuántas especies están representadas.
El equipo del INAH continúa con la documentación y revisión del terreno, por lo que el número de huellas podría aumentar. Además de ampliar el registro paleontológico de Michoacán, el sitio puede aportar información sobre el tamaño de los animales, su dirección de marcha y la convivencia entre distintas especies.





