19 de Marzo 2026
La Secretaria de la Defensa Nacional realizó este jueves una serie de simulacros sobre ataques hipotéticos, pero posibles, así como de eventos perturbadores que pueden alterar el orden social durante la celebración de los partidos de la Copa del Mundo, con el objetivo de poner a prueba la capacidad de reacción de las autoridades.
Entre los supuestos, se planteó el secuestro de un alto diplomático extranjero; la colocación de una bomba cerca de una pantalla gigante donde aficionados se reúnen a ver un partido de futbol; la intercepción de un autobús donde se desplaza la selección de Sudáfrica; y el traslado de heridos después de una explosión en calzada de Tlalpan, muy cerca del Estadio Azteca.
“No hay espacio para la improvisación”, sostuvo el general Román Villalvazo Barrios, jefe del Centro Coordinador de la Copa Mundial de Futbol 2026 de la Secretaría de la Defensa Nacional.
“Cada detalle cuenta y cuenta mucho, cada protocolo debe ejecutarse con precisión y cada integrante de este gran esfuerzo debe tener la certeza de que su papel es fundamental en la construcción de un entorno seguro para atletas, visitantes y ciudadanos mexicanos”, agregó el general al clausurar el Ejercicio Militar de Aplicación Ollamani.
Durante la jornada, las fuerzas armadas mostraron los protocolos que siguen las autoridades militares y civiles para coordinarse e interceptar una aeronave que es capturada por maleantes y toma como rehenes a los pasajeros; también exhibieron los procedimientos para neutralizar un dron que no es oficial ni está en la lista de usuarios autorizados.
“El éxito del Plan Kukulcán para garantizar la seguridad a la Copa Mundial de Futbol 2026 no será producto del azar, sino del trabajo constante, de la preparación rigurosa y del compromiso absoluto con nuestra nación, con nuestro querido México”, remarcó Villalvazo, quien recordó que casi 100 mil efectivos serán desplegados en las sedes mundialistas y sus alrededores para garantizar que no haya sobresaltos.
Los ejercicios militares de aplicación Ollamani forman parte del esfuerzo interinstitucional denominado Plan Kukulcán y son actividades prácticas en que las tropas ejecutan operaciones simuladas, lo más apegado a la realidad, aplicando tácticas, técnicas y procedimientos previamente aprendidos. Su propósito es comprobar la capacidad operativa de las instituciones, fortalecer la cohesión y evaluar el desempeño en un entorno controlado, pero en condiciones realistas.
Por una carretera del norte del país circula una camioneta donde viaja un alto diplomático de un país que participa en el Mundial de futbol. A pesar de que el visitante es custodiado por dos vehículos más, un grupo armado logra interceptar al convoy, abatir a los tripulantes y secuestrar al representante extranjero.
Durante la demostración, se describieron las comunicaciones que se despliegan entre fuerzas armadas, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), policías locales y personal de salud para llegan por tierra y por aire; también se detalló la asignación de órdenes y tareas específicas para someter a los agresores y presentarlos ante el Ministerio Público, rescatar al diplomático y dar auxilio médico a los heridos durante la refriega.
De acuerdo con el general Martín Salinas Reyes, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, el sistema táctico computarizado de la Escuela Superior de Guerra permitió vislumbrar 55 potenciales riesgos durante la celebración de la Copa del Mundo, por lo que los ejercicios presentados este jueves parten de una estrategia diseñada en función de escenarios posibles.
Durante la práctica, se detalló la asignación de órdenes y tareas específicas que tienen las fuerza armadas para auxiliar a los heridos durante un ataque armado. / Fotos: Daniel Galeana / El Sol de México
Los ejercicios realizados, expuso el general Salinas, buscan “establecer los objetivos particulares, integrar capacidades federales, estatales y municipales, fortalecer la coordinación interinstitucional en un entorno simulado, aplicar la metodología del arte y diseño operacional y el empleo de técnicas y procedimientos para una actuación en forma efectiva”.
En un evento realizado en el Campo Militar Estratégico Conjunto, en Santa Lucía, Estado de México, la Secretaría de la Defensa Nacional también mostró cómo actuarían sus expertos antiterrorismo para neutralizar una bomba arrojada en las cercanías de los estadios o las pantallas gigantes. Exhibió la tecnología con que cuenta y los procedimientos que se deben seguir para desactivar un artefacto explosivo.
Por espacio de cinco horas, los diversos escuadrones de las fuerzas armadas explicaron las tecnologías que usan, por ejemplo, para buscar sobrevivientes en un edificio colapsado por explosivos, los pasos que se deben seguir para atender a víctimas de una fuga de sustancias tóxicas y los protocolos que se deben respetar durante el manejo de perros para la detección de explosivos, armas o sustancias biológicas.
“Lo que hemos presenciado no es una simulación aislada”, remarcó Villalvazo después de la exhibición que dieron cientos de efectivos militares. “Es el reflejo del compromiso, la disciplina y la coordinación interinstitucional que exige un evento de talla mundial, donde México será observado por millones de personas en todo el planeta”.
De los 104 partidos que tendrá el Mundial 2026, 13 se celebrarán en territorio mexicano: cinco en el Estadio Banorte de la Ciudad de México, cuatro en el Estadio Akron en Guadalajara y otros cuatro en el Estadio BBVA de Monterrey.
En cuanto a la afluencia a los estadios, las estimaciones oficiales de FIFA y organizadores indican que se esperan alrededor de 800 mil asistentes a los 13 juegos, con una presencia estimada de hasta cinco millones de turistas.





