La relación comercial entre Estados Unidos y Canadá atraviesa una nueva etapa de tensión después de que las negociaciones entre ambos países terminaran sin acuerdo.
Estados Unidos mantiene aranceles de 50% sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en productos canadienses, mientras Canadá anunció represalias equivalentes a partir de septiembre.
La disputa también alcanzó a la industria automotriz, uno de los sectores más integrados de Norteamérica.
Aunque México no participa directamente en el conflicto bilateral, sí forma parte de cadenas de suministro compartidas con ambos países mediante el T-MEC.
Una pieza automotriz puede cruzar varias veces las fronteras antes de formar parte de un vehículo terminado, por lo que nuevas barreras comerciales pueden modificar costos y estrategias de producción.
El conflicto ocurre además en un momento clave para el futuro del acuerdo comercial norteamericano, aumentando la incertidumbre para empresas que toman decisiones de inversión a largo plazo.





