México atraviesa una transformación demográfica que comienza a sentirse dentro de los hogares.
La población envejece gradualmente mientras las familias tienen menos integrantes que en generaciones anteriores.
Este cambio tendrá consecuencias en áreas como vivienda, salud, pensiones, movilidad y cuidados de largo plazo.
Una población con mayor proporción de adultos mayores necesita más servicios especializados, mientras hogares pequeños modifican la demanda de vivienda y la manera en que se distribuyen las tareas de cuidado.
El fenómeno obliga a pensar las políticas públicas con una perspectiva de largo plazo.





