La mandataria federal dijo que fue bueno que el ministro presidente de la SCJN se disculpara, luego que fue captado cuando dos de sus colaboradores le limpiaban los zapatos.

6 de Febrero 2026
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la controversia generada por un video difundido en redes sociales, en el que se observa a una funcionaria limpiando los zapatos del ministro Hugo Aguilar Ortiz, y subrayó que los servidores públicos deben conducirse con humildad, independientemente del cargo que ocupen.
El posicionamiento se dio luego de que el episodio provocara reacciones ciudadanas y un debate público sobre jerarquías, trato laboral y símbolos de poder dentro de las instituciones del Estado.
El mensaje presidencial: ética y ejemplo público
Sheinbaum enfatizó que el servicio público implica responsabilidad, respeto y congruencia, y que quienes desempeñan cargos de alto nivel deben actuar con sobriedad y sencillez, conscientes de que sus actos tienen un impacto en la percepción ciudadana.
Sin referirse a sanciones o consecuencias legales, la mandataria colocó el énfasis en el plano ético y cultural, señalando que la conducta de los funcionarios debe ser coherente con los principios de igualdad y dignidad que promueve el Estado.
El contexto del caso
El video que detonó la polémica fue grabado en instalaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y rápidamente se viralizó en redes sociales, donde usuarios cuestionaron el simbolismo del acto.
Las reacciones no se centraron en una posible falta administrativa, sino en:
- La imagen de subordinación que proyecta el hecho.
- La persistencia de prácticas jerárquicas en espacios públicos.
- La distancia entre discursos de igualdad y prácticas cotidianas.
Lectura institucional: símbolos y confianza pública
En el debate público, especialistas en comunicación y política institucional coinciden en que los símbolos importan. En organismos del Estado, acciones aparentemente menores pueden:
- Erosionar la confianza ciudadana.
- Reforzar percepciones de privilegio.
- Contradecir mensajes oficiales sobre austeridad y trato digno.
El llamado presidencial se inserta en esta lógica: corregir desde el mensaje para evitar que prácticas normalizadas dañen la imagen institucional.
Humildad como valor del servicio público
La referencia de Sheinbaum a la humildad apunta a un principio que trasciende el caso concreto. En términos de gobernanza, implica:
- Ejercer el poder con mesura y responsabilidad.
- Evitar gestos que refuercen asimetrías innecesarias.
- Reconocer que el servicio público existe para servir a la ciudadanía, no para reproducir privilegios.
Este enfoque busca reforzar una cultura administrativa más horizontal, acorde con las expectativas sociales actuales.
¿Por qué importa este posicionamiento?
Porque marca una postura clara desde el Ejecutivo frente a un debate que no es jurídico, sino ético y cultural. Además:
- Envía un mensaje a funcionarios de todos los niveles.
- Reconoce la sensibilidad social ante símbolos de poder.
- Refuerza la idea de que la legitimidad institucional también se construye con conductas cotidianas.
En un contexto de alta visibilidad pública, la congruencia entre discurso y práctica se vuelve central.
¿Qué sigue?
Tras el pronunciamiento presidencial, se espera:
- Seguimiento institucional sobre prácticas laborales y protocolos internos.
- Continuidad del debate público sobre trato digno y jerarquías.
- Eventuales posicionamientos adicionales desde la SCJN para contextualizar el hecho.
La declaración de Sheinbaum no busca cerrar la discusión, sino encauzarla hacia un principio rector: en el servicio público, la autoridad se ejerce con responsabilidad, y la humildad es parte del ejemplo que se espera de quienes representan al Estado.



