Con la llegada del otoño comienza uno de los fenómenos naturales más extraordinarios de América del Norte: la migración de las mariposas monarca hacia los bosques del centro de México.
Los ejemplares parten desde diferentes regiones de Canadá y Estados Unidos para recorrer miles de kilómetros hasta las montañas ubicadas entre Michoacán y el Estado de México.
A diferencia de las generaciones anteriores, que viven solamente algunas semanas, la generación migratoria puede sobrevivir varios meses. Esta característica le permite completar el viaje, permanecer durante el invierno en México y comenzar el recorrido de regreso durante la primavera.
La próxima llegada ocurre después de una temporada positiva para la especie. Durante el invierno 2025-2026, las colonias ocuparon 2.93 hectáreas de bosque, un incremento de 64 por ciento frente al periodo anterior y la mayor superficie registrada desde 2018.
El crecimiento representa una señal alentadora, pero los especialistas advierten que no confirma una recuperación definitiva. La pérdida de hábitat, el uso de herbicidas, los incendios y las alteraciones del clima todavía amenazan su ruta migratoria.
Las primeras concentraciones suelen llegar a México entre octubre y noviembre. Posteriormente permanecen en los bosques de oyamel hasta que el aumento de las temperaturas marca el comienzo de su viaje hacia el norte.





