7 de Mayo 2026
Moverse en México ya no es solo cuestión de trasladarse de un punto A a otro. Es, cada vez más, una decisión estratégica que combina tiempo, seguridad, costo y hasta estado de ánimo.
El Primer Estudio de Tendencias de Movilidad en México, elaborado por DiDi en colaboración con Kantar, revela que el país está entrando en una etapa donde la movilidad se vuelve híbrida, digital y profundamente integrada a la vida cotidiana.
Así, más del 50% de los mexicanos ya prefiere aplicaciones de movilidad sobre opciones tradicionales como el taxi. Esta elección responde menos al precio y más a factores como la seguridad, la comodidad y la tranquilidad, especialmente en traslados nocturnos o en zonas desconocidas. En ese sentido, el estudio confirma un cambio de prioridades orientado a moverse mejor importa más que moverse más barato.
Pero el cambio no se limita a elegir una app. Hoy, uno de cada cinco mexicanos combina distintos medios de transporte en un mismo trayecto. Caminar, tomar el camión, usar el metro y completar el recorrido con una aplicación ya no es una excepción, sino la lógica de un sistema donde la multimodalidad se ha vuelto estructural. Es así como las plataformas digitales no sustituyen al transporte público, sino que lo complementan y resuelven sus vacíos.
En un país donde el 68% de la población se desplaza diariamente por trabajo o estudio, optimizar el tiempo se ha vuelto una necesidad cotidiana.
Por eso, las aplicaciones permiten convertir el trayecto en un espacio más predecible y funcional dentro de un sistema que moviliza a millones de personas cada mes, particularmente en zonas metropolitanas como el Valle de México.
Sistema que se reorganiza alrededor del usuario
Aunque en México existe aproximadamente un automóvil por cada 1.4 personas, menos del 30% lo utiliza como medio principal. Este dato demuestra que el concepto de automóvil privado, lejos de resolver la movilidad, enfrenta obstáculos como el tráfico, la falta de estacionamiento y preocupaciones de seguridad.
En contraste, el 63% de los usuarios identifica a las aplicaciones como su principal alternativa, evidenciando un desplazamiento hacia soluciones más flexibles.
De acuerdo con el estudio, esta tendencia responde a una lógica donde las plataformas buscan adaptarse a patrones reales de uso definidas por trayectos fragmentados, horarios extendidos y ciudades con desigualdad en la conectividad. Bajo esa lectura, entender cómo se mueven las personas —y no solo ofrecer traslados— se vuelve central en el desarrollo de servicios.
Parte de esa evolución se refleja en la consolidación de modelos tipo Súper App, donde una misma plataforma integra distintas soluciones de movilidad y servicios cotidianos.
En el caso de DiDi, esto se traduce en más de 20 iniciativas que van desde transporte en auto o motocicleta hasta entregas y servicios financieros, en un intento por simplificar la vida diaria dentro y fuera del trayecto.
Movilidad conectada: del primer al último kilómetro
La integración con el transporte público es uno de los indicadores más claros de este cambio. Cerca del 30% de los viajes realizados a través de aplicaciones inicia o termina en estaciones de transporte público, lo que confirma su papel como pieza dentro del sistema, especialmente para resolver el “primer y último kilómetro”.
También las nuevas alternativas de transporte, como la motocicleta, están cambiando el ecosistema de movilidad en el país al optimizar costos y eficientar tiempos. Datos de DiDi revelan que en la Ciudad de México, los viajes en moto pueden ser hasta 20% más rápidos que en coche, evidenciando su potencial como una alternativa frente a la alta congestión.
En paralelo, el uso de estas plataformas también ha adquirido una dimensión social: uno de cada diez viajes tiene como origen o destino un hospital, lo que evidencia su papel en el acceso a servicios esenciales.
Seguridad, género y tecnología
La movilidad también refleja desigualdades y necesidades específicas. El 62% de los usuarios de estas plataformas durante el día son mujeres, lo que subraya la importancia de incorporar una perspectiva de género en el diseño de soluciones. La seguridad, de hecho, aparece como uno de los principales factores de decisión.
En este terreno, la tecnología juega un papel clave. Herramientas como la geolocalización, así como sistemas de monitoreo urbano tipo C4 y C5, han ganado relevancia entre los usuarios, en un contexto donde el control y la trazabilidad del viaje se vuelven indispensables.
Un mercado en expansión y un futuro personalizado
El crecimiento de estas plataformas no ocurre en el vacío. Las apps de movilidad ya forman parte de un mercado que supera los 2.35 mil millones de dólares, impulsando tendencias que van desde servicios más segmentados hasta soluciones de electromovilidad.
En paralelo, la movilidad sustentable avanza: ha crecido 22% en el último año y 38% en los últimos cuatro, reflejando una mayor conciencia ambiental y una transición progresiva hacia modelos más eficientes.
Hacia adelante, la promesa no es solo moverse, sino hacerlo de forma personalizada. La incorporación de herramientas como asistentes de inteligencia artificial apunta a una experiencia donde el usuario pueda definir, casi en tiempo real, cómo quiere viajar: más rápido, más cómodo o más económico, según el contexto.
Más que una tendencia pasajera, el estudio deja ver un cambio de fondo: en México, la movilidad se está redefiniendo como un ecosistema integrado donde lo público, lo privado y lo digital convergen. Y en ese sistema, elegir cómo moverse ya no es una decisión aislada, sino una extensión de la vida urbana contemporánea.





