México busca modificar parte de su modelo industrial para fabricar dentro del país una mayor proporción de los productos y componentes que actualmente compra en el extranjero.
La estrategia forma parte del Plan México y responde a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, así como a las tensiones comerciales que han obligado a distintos países a revisar su dependencia de proveedores externos.
Uno de los objetivos es elevar el contenido nacional de los bienes fabricados en México.
Esto implica no solamente atraer grandes plantas industriales, sino desarrollar empresas mexicanas capaces de convertirse en proveedoras de componentes, materiales y servicios.
Las micro, pequeñas y medianas empresas ocupan un lugar central dentro del planteamiento debido a su potencial para integrarse a cadenas productivas de mayor escala.
La estrategia también contempla innovación, capacitación y desarrollo tecnológico.
El desafío está en sectores donde México mantiene una industria exportadora fuerte, pero todavía depende de componentes importados para fabricar los productos que posteriormente vende al exterior.
Reducir esa dependencia requerirá inversión, proveedores especializados, energía, infraestructura y capital humano suficiente para producir localmente bienes que actualmente llegan desde Asia, Estados Unidos y otras regiones.





