México llega al cierre del tercer trimestre con indicadores que ofrecen lecturas diferentes sobre el ritmo de la actividad económica.
Entre los elementos positivos aparece el crecimiento de determinadas exportaciones, especialmente productos electrónicos, que han ganado peso dentro de las ventas mexicanas al exterior.
La construcción también ha contribuido al desempeño reciente, aunque especialistas mantienen cautela sobre la duración de este impulso.
Al mismo tiempo, el país enfrenta un entorno de menor dinamismo, presión sobre las finanzas públicas y cambios en la relación comercial internacional.
Los datos de los próximos meses serán fundamentales para determinar si los sectores que actualmente muestran fortaleza consiguen trasladar ese impulso al resto de la economía.





