México alberga 159 de las 210 especies de agave conocidas en el mundo, incluidas 129 que solo se encuentran en el país. Esta diversidad convierte a la planta en una parte importante del patrimonio natural y cultural mexicano.
El agave tiene usos que van más allá de la producción de bebidas. Desde épocas prehispánicas, distintas comunidades lo aprovecharon como alimento, fuente de fibra y material de construcción. Sus nombres y usos también forman parte de la diversidad lingüística y cultural del país.
El tequila se elabora únicamente con agave azul, mientras que para producir mezcal pueden utilizarse distintas variedades. También se obtienen bebidas como bacanora, pulque y raicilla, reflejo de la relación que distintas regiones mantienen con esta planta.





