Instalar una antena de telecomunicaciones en México puede convertirse en un proceso de más de un año debido a permisos, trámites y diferencias regulatorias entre estados y municipios.
Reducir esos tiempos podría desbloquear inversiones por alrededor de 13 mil millones de pesos y acelerar la expansión de las redes de telecomunicaciones en el país.
El despliegue de infraestructura se ha vuelto especialmente importante ante el crecimiento del consumo de datos móviles y la necesidad de aumentar la cobertura de servicios de nueva generación.
Las empresas necesitan instalar antenas, fibra y otros componentes para responder al aumento del tráfico generado por video, plataformas digitales, servicios en la nube y aplicaciones de inteligencia artificial.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos se encuentra fuera de la tecnología.
Los procedimientos para obtener permisos pueden cambiar entre municipios e incluir diferentes requisitos, costos y tiempos de autorización.
La simplificación regulatoria permitiría reducir parte de esta incertidumbre y facilitar inversiones privadas.
Para los usuarios, un despliegue más rápido podría traducirse en mayor cobertura y capacidad de las redes, especialmente en zonas donde la infraestructura actual comienza a quedarse corta frente al crecimiento del consumo digital.






