Ir al médico público en México suele comenzar con una pregunta: ¿eres del IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar?
El Servicio Universal de Salud busca que esa pregunta deje de ser una barrera para recibir atención de primer contacto.
A partir de enero de 2027 está prevista la apertura progresiva de 12 mil 750 consultorios de atención primaria en los 24 estados incorporados al esquema de IMSS-Bienestar.
La idea es que una persona pueda acudir al consultorio más cercano para una valoración inicial aunque su derechohabiencia corresponda a otra institución.
Los espacios estarán orientados principalmente a padecimientos no graves, detección de factores de riesgo y valoración inicial. Cuando el paciente requiera estudios, atención especializada u hospitalización, deberá ser canalizado a una unidad con mayor capacidad.
El proyecto también pretende reducir la saturación de centros de salud y hospitales, donde actualmente terminan pacientes que podrían recibir atención en una unidad de primer contacto.
La demanda de personal ha sido considerable: más de 70 mil profesionales de la salud se habían postulado para integrarse al nuevo esquema a pocos días del cierre de la convocatoria.
El reto será convertir la infraestructura anunciada en atención efectiva. Abrir consultorios implica garantizar médicos, equipamiento, medicamentos, horarios suficientes y mecanismos claros para referir pacientes.
Si el modelo consigue funcionar como está planteado, podría modificar una de las características históricas del sistema sanitario mexicano: la fragmentación de la atención dependiendo de dónde trabaja o a qué institución está afiliada cada persona.





