El uso de teléfonos celulares cambiará en las escuelas de educación básica de México a partir del 3 de noviembre.
La nueva regulación establece que los dispositivos no podrán utilizarse durante la jornada escolar, incluido el recreo, en planteles públicos y particulares.
Existirán excepciones cuando el teléfono forme parte de una actividad pedagógica previamente planeada por docentes, así como en situaciones de emergencia o necesidades extraordinarias de la comunidad educativa.
La medida surgió de un acuerdo entre autoridades educativas del país y de una consulta con el magisterio.
El objetivo es reducir el uso indiscriminado de pantallas dentro de las escuelas y recuperar espacios para la convivencia, concentración y desarrollo de otras habilidades.





