Ahorrar y poner el dinero a trabajar no significan exactamente lo mismo.
México cuenta con capacidad de ahorro, pero una parte importante de esos recursos todavía no se transforma en inversiones de largo plazo capaces de generar rendimientos, de acuerdo con la visión de Vanguard para el mercado mexicano.
Una de las principales barreras es el miedo a perder dinero.
Cuando los mercados caen o aparecen noticias relacionadas con guerras, crisis o volatilidad financiera, algunos inversionistas prefieren retirarse o mantener su ahorro en instrumentos que perciben como más seguros.
El problema es que evitar completamente las fluctuaciones también puede limitar los rendimientos obtenidos durante periodos largos.
La diversificación es una de las herramientas utilizadas para reducir ese riesgo. En lugar de concentrar todo el patrimonio en un solo activo, empresa o mercado, permite distribuir la exposición entre diferentes instrumentos.
También entra en juego el horizonte de inversión.
El dinero destinado a una emergencia inmediata no debería manejarse igual que los recursos destinados a objetivos que pueden encontrarse a 10, 20 o 30 años.
El crecimiento de plataformas digitales ha reducido algunas barreras de entrada a los mercados financieros mexicanos. El siguiente desafío es que más ahorradores entiendan las diferencias entre guardar dinero, invertirlo y asumir riesgos de manera controlada.





