Microsoft ha reducido gradualmente su presencia tradicional en China en medio de tensiones geopolíticas, nuevas regulaciones y una competencia cada vez mayor con compañías tecnológicas locales.
En los últimos cinco años, la empresa cerró al menos 15 sucursales y empresas conjuntas, aunque por ahora no contempla abandonar completamente el mercado.
Una de las razones para permanecer es el crecimiento de servicios de inteligencia artificial y nube destinados a compañías chinas que realizan operaciones internacionales.
La situación muestra cómo la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China está cambiando la estrategia de algunas de las empresas más grandes del sector.





