Fallece una de las figuras centrales de la izquierda mexicana
El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, uno de los principales referentes de la izquierda mexicana y protagonista de la transformación del sistema político nacional, murió el miércoles 28 de octubre a los 92 años, en la Ciudad de México.
La noticia fue reportada por La Jornada y confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien expresó sus condolencias y reconoció la contribución del político a la vida democrática del país. De acuerdo con los reportes periodísticos, Cárdenas falleció a causa de un cáncer que padecía desde hacía tiempo.
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, quien gobernó México entre 1934 y 1940, Cuauhtémoc Cárdenas construyó una trayectoria propia en la política nacional. Su carrera estuvo marcada por la defensa de la soberanía energética, las causas sociales y la apertura de espacios para una competencia electoral más plural.
Su papel fue especialmente relevante durante la década de 1980, cuando encabezó una ruptura política dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que contribuyó a reorganizar a la oposición y dio origen a una nueva etapa para la izquierda electoral.
De gobernador de Michoacán a dirigente de la oposición
Cárdenas nació el 1 de mayo de 1934 y estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante sus primeros años en la política militó en el PRI, partido con el que llegó al gobierno de Michoacán en 1980, cargo que ocupó hasta 1986.
En 1987 participó en la formación de la llamada Corriente Democrática, un movimiento interno que cuestionó los mecanismos de selección de candidaturas del PRI y exigió mayor participación de la militancia en las decisiones del partido.
El conflicto derivó en su salida de esa organización y en su postulación a la Presidencia de la República en 1988, al frente del Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición de fuerzas políticas y organizaciones opositoras.
La elección de ese año se convirtió en uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral contemporánea de México. La interrupción del sistema de cómputo durante el proceso y las denuncias de irregularidades provocaron cuestionamientos sobre los resultados que dieron el triunfo a Carlos Salinas de Gortari.
Aunque Cárdenas no obtuvo la Presidencia, su candidatura reunió a distintos sectores de la oposición y contribuyó a fortalecer la demanda de elecciones más competitivas y transparentes.
La fundación del PRD y tres candidaturas presidenciales
En 1989, Cárdenas fue uno de los principales impulsores de la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que reunió a integrantes de la Corriente Democrática y a diversas fuerzas de izquierda.
El partido se convirtió en una de las principales alternativas al PRI y al Partido Acción Nacional (PAN) durante las siguientes décadas. Su creación también contribuyó a consolidar una estructura electoral para sectores que buscaban competir por el poder mediante las urnas.
Cárdenas contendió nuevamente por la Presidencia en 1994 y 2000. Aunque no ganó ninguna de las tres elecciones presidenciales en las que participó, su presencia contribuyó a ampliar la competencia política y a posicionar temas como la desigualdad, la soberanía nacional y la democratización de las instituciones.
Su trayectoria también estuvo vinculada con movimientos sociales y con la defensa de una mayor participación ciudadana en las decisiones públicas.
El primer jefe de Gobierno electo de la Ciudad de México
Uno de los principales hitos de su carrera ocurrió en 1997, cuando ganó la elección para encabezar el gobierno del entonces Distrito Federal.
Hasta ese momento, la capital del país había sido gobernada por un regente designado por el presidente de la República. La elección directa de su jefe de Gobierno representó un cambio institucional importante, al permitir que los habitantes eligieran mediante el voto a la persona responsable de la administración capitalina.
Cárdenas asumió el cargo en diciembre de 1997 y permaneció hasta septiembre de 1999, cuando dejó la administración para concentrarse en su tercera candidatura presidencial.
Su llegada al gobierno capitalino fue considerada un avance para la pluralidad política y la ampliación de los derechos electorales en México. También consolidó al PRD como una fuerza con capacidad de gobernar uno de los principales centros políticos y económicos del país.
Su relación con el PRD y la política nacional
A pesar de ser uno de sus fundadores, Cárdenas se distanció del PRD con el paso de los años. En 2014 renunció a su militancia al cuestionar la situación interna del partido y su respuesta ante la crisis provocada por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Su salida evidenció diferencias con la dirección de una organización que había sido central en su trayectoria política. A partir de entonces mantuvo presencia en debates sobre el rumbo del país, la democracia y la política energética.
En marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que Cárdenas encabezaría la Comisión Consultiva del Petróleo, creada para aportar análisis y recomendaciones estratégicas a Petróleos Mexicanos (Pemex). Esa designación fue una de sus últimas responsabilidades públicas relevantes.
Un legado ligado a la apertura democrática
La trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas estuvo marcada por cambios y tensiones dentro de los partidos políticos, así como por su participación en momentos decisivos de la historia electoral mexicana.
Su candidatura de 1988, la fundación del PRD y su elección como jefe de Gobierno de la Ciudad de México forman parte de los acontecimientos que contribuyeron a transformar la competencia política en el país.
Su legado también fue objeto de distintas interpretaciones. Para sus simpatizantes, representó una figura fundamental en la lucha por elecciones libres y por una izquierda con presencia institucional; para comprender su trayectoria en perspectiva histórica, también es necesario considerar los límites de sus proyectos políticos y los conflictos internos de las organizaciones que encabezó.
Con su fallecimiento termina una trayectoria de más de seis décadas en la vida pública mexicana. Su participación en la política dejó una huella en la reorganización de la oposición, la expansión de la competencia electoral y el desarrollo de la izquierda como fuerza de gobierno.





