6 de Mayo 2026
Las mujeres participarán activamente en el gasto que generará el Mundial 2026 y tomarán las decisiones relacionadas con el dinero, pero esto no se traduce en una mayor conexión con el futbol como deporte, de acuerdo con el reporte El Mundial en las mujeres, elaborado por La Labó.
El documento señala que casi nueve de cada 10 mujeres en México deciden o coparticipan en los gastos del hogar relacionados con este evento, lo que las posiciona como actor clave en la derrama económica, pues 43.3 por ciento tiene la última palabra sobre ese gasto, mientras que otro 45 por ciento lo define de manera compartida.
Además, alrededor de tres de cada 10 mujeres prevé incrementar su consumo durante el Mundial, principalmente en alimentos, bebidas, reuniones sociales y artículos simbólicos como jerseys.
Sin embargo, esta participación económica no implica una mayor afición al futbol. Apenas 20.6 por ciento de las mujeres encuestadas sigue este deporte de manera habitual, mientras que 61.6 por ciento reporta una afinidad baja.
Pero la baja afinidad con este deporte, señala el reporte, no disminuye el consumo, pues advierte que el Mundial logra activar el gasto más allá de la base de afición.
“El Mundial logra activar el consumo incluso entre mujeres con bajo interés previo en el futbol, lo que confirma que no depende exclusivamente de la afición para generar impacto económico. Es un evento que amplía su base de consumo más allá del público futbolero tradicional”, señala el archivo.
La mayoría de las mujeres no se acerca al Mundial por el deporte, según el informe, sino por otras razones. El 50.3 por ciento lo ve principalmente por convivencia social, mientras que solo una tercera parte lo hace por interés en el futbol.
Esto explica por qué, aunque seis de cada 10 mujeres planean ver algunos o más partidos y tres de cada 10 podrían hacerlo si se presenta la ocasión, el evento no logra consolidar un hábito de consumo deportivo.
El informe afirma que el Mundial funciona como una experiencia aislada y no como una puerta de entrada al futbol, por lo que su participación económica crece, pero su relación con el deporte se mantiene débil.
Violencia y pobreza de tiempo alejan a las mujeres del Mundial
La violencia en los espacios futboleros y la falta de tiempo marcan la forma en que las mujeres viven el Mundial 2026, un evento que las convoca como audiencia, pero que no modifica las condiciones en las que pueden participar plenamente.
De acuerdo con el reporte El Mundial en las mujeres realizado por La Labó, seis de cada 10 mujeres han vivido situaciones negativas en entornos relacionados con el futbol, como cuestionamientos sobre su conocimiento (37.70 por ciento), comentarios condescendientes (22.70 por ciento), burlas (20.50 por ciento), acoso o incomodidad (12.70 por ciento).
El estudio señala que la violencia no siempre es reconocida como un factor de exclusión, pues 62.5 por ciento considera que los espacios futboleros son más incluyentes que antes, lo que refleja una normalización de estas prácticas.
“El futbol sigue operando bajo condiciones que para muchas resultan incómodas o incluso hostiles, normalizadas como parte de lo cotidiano, pero que influyen en la forma en que se consume la Copa Mundial de la FIFA”, señala el documento.
Al problema se le suma la pobreza de tiempo. El reporte identifica que el Mundial no se convierte en un espacio de ocio autónomo para las mujeres debido a que no cuentan con el tiempo necesario para verlo.
Afirma que 60 por ciento de las mujeres que verán el Mundial tendrá que implementar estrategias para poder hacerlo. De ellas, 36.1 por ciento solo podrá ver los partidos si no afecta sus tareas de cuidado u otras responsabilidades, mientras que 11.1 por ciento necesita coordinarse con otras personas.
Ello en un escenario en el que las mujeres dedican más horas al trabajo total, incluyendo el no remunerado, lo que limita sus espacios de descanso y entretenimiento.
Aunque el Mundial logra convocarlas, pues de acuerdo con el reporte nueve de cada 10 estarán expuestas al evento, su participación ocurre bajo condiciones distintas en el que problemáticas estructurales definen cómo viven este torneo.





