El aumento del petróleo y de los costos logísticos comienza a trasladarse nuevamente hacia las grandes compañías de consumo.
Nestlé reconoció que está aumentando precios, reformulando productos y retirando algunos artículos mientras enfrenta mayores costos de energía, transporte y materias primas.
El impacto directo de los conflictos internacionales sobre las ventas de la compañía es relativamente limitado, pero el efecto indirecto aparece a través de sus proveedores.
Cuando transportar mercancías, operar fábricas o adquirir determinados insumos cuesta más, una parte de esa presión termina llegando al precio final.
Nestlé cuenta con más de 2 mil marcas alrededor del mundo, entre ellas Nescafé, Maggi y KitKat, por lo que un cambio en costos puede extenderse por una enorme cadena de productos y mercados.
La compañía también está simplificando su portafolio para concentrarse en negocios considerados estratégicos y eliminar aquellos donde el consumidor no está dispuesto a aceptar precios mayores.
El escenario vuelve a colocar a la inflación alimentaria bajo observación.
Para los consumidores, el efecto no necesariamente llegará mediante aumentos iguales en todos los productos. También puede aparecer en cambios de presentación, reformulaciones o desaparición de artículos con márgenes insuficientes.





