Nuevos ataques israelíes en la Franja de Gaza dejaron al menos 18 personas muertas, en una de las jornadas más violentas desde la entrada en vigor del último acuerdo de alto al fuego.
Las ofensivas alcanzaron zonas de Gaza, Deir al-Balah y Khan Younis, donde fueron afectadas viviendas, departamentos y campamentos en los que permanecían familias desplazadas.
El Gobierno de Estados Unidos había anunciado avances en una hoja de ruta que contempla el desarme de Hamás y el retiro gradual de las fuerzas israelíes. Sin embargo, las partes mantienen diferencias sobre quién debe cumplir primero con los compromisos.
Israel exige que Hamás entregue sus armas y destruya sus túneles antes del retiro de tropas. Hamás, por su parte, sostiene que Israel debe detener los ataques, permitir la entrada de ayuda humanitaria y comenzar su retirada.
La falta de acuerdos mantiene a más de dos millones de habitantes de Gaza en condiciones precarias. La continuidad de los ataques muestra que los anuncios diplomáticos todavía no se traducen en una reducción estable de la violencia.






