El presupuesto federal de 2027 llegará con poco espacio para mover recursos hacia nuevas prioridades debido al peso creciente de las pensiones, deuda y otros gastos considerados ineludibles.
Los Criterios Generales de Política Económica contemplan un gasto neto presupuestario de 10.515 billones de pesos para el próximo año.
Sin embargo, alrededor de 9.889 billones ya se encuentran comprometidos en obligaciones que el Gobierno Federal debe cubrir.
La diferencia deja un espacio fiscal cercano a 625 mil 700 millones de pesos, equivalente aproximadamente a 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto.
Ese margen es importante porque representa los recursos sobre los que existe mayor flexibilidad para financiar áreas como infraestructura, salud, educación, ciencia u otras políticas públicas.
Cuando los gastos obligatorios crecen más rápido que los ingresos disponibles, el gobierno tiene menos capacidad para responder a nuevas necesidades sin aumentar ingresos, reducir otros programas o recurrir a financiamiento.
La presión fiscal no proviene únicamente de las pensiones. El costo financiero de la deuda también ocupa una parte cada vez más relevante del presupuesto.
Por ello, uno de los principales retos de las finanzas públicas será aumentar los ingresos y contener presiones estructurales sin reducir recursos destinados a actividades productivas.





