El petróleo Brent superó nuevamente los 100 dólares por barril, provocando una reacción inmediata en los mercados y nuevas preocupaciones sobre la inflación.
El avance estuvo relacionado con una intensificación del conflicto en Medio Oriente y el temor de que aumenten las interrupciones en producción y transporte de crudo.
Los precios del petróleo tienen un peso especialmente importante en la economía mundial porque afectan directamente los combustibles y, de manera indirecta, prácticamente todas las cadenas logísticas.
Cuando transportar mercancías se vuelve más caro, las empresas pueden trasladar parte de esos costos hacia consumidores.
El repunte energético también complica las decisiones de los bancos centrales.
Después de años intentando devolver la inflación a niveles controlados, un incremento prolongado del petróleo podría obligarlos a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo.
Los principales índices bursátiles registraron presión mientras los inversionistas buscaban activos considerados más defensivos.
La evolución del Brent vuelve así a convertirse en una variable fundamental para anticipar qué puede ocurrir con inflación, tasas de interés, monedas y crecimiento durante los próximos meses.





