Los precios internacionales del petróleo volvieron a colocarse en el centro de atención de los mercados.
El barril de Brent superó los 92 dólares durante las operaciones de este martes.
La escalada estuvo relacionada con un nuevo incremento de las tensiones en Medio Oriente y preocupaciones sobre posibles afectaciones al suministro.
El encarecimiento del petróleo tiene consecuencias que van mucho más allá de las empresas energéticas.
Un periodo prolongado de precios altos puede elevar costos para aerolíneas, transporte de mercancías, industrias manufactureras y consumidores.
También puede complicar las expectativas de inflación y las decisiones de los bancos centrales respecto a tasas de interés.
Los mercados de bonos reaccionaron con aumentos en rendimientos mientras algunas bolsas operaban bajo presión.
El comportamiento del crudo será uno de los factores a seguir durante los próximos días.
Si los precios permanecen cerca o por encima de estos niveles, las empresas podrían comenzar a incorporar mayores costos energéticos dentro de sus proyecciones para los siguientes meses.





