Un equipo de investigación estudió cómo está organizado el ADN en pulpos, calamares y sepias. Sus resultados indican que antiguos cambios en la estructura del genoma acercaron regiones que antes estaban separadas, modificando la forma en que algunos genes interactúan y se activan.
Los científicos describen este proceso como una especie de “entrelazamiento regulador”. Las conexiones más dinámicas aparecen cerca de genes relacionados con rasgos de los cefalópodos, incluido su sistema nervioso. El estudio propone que la organización tridimensional del ADN pudo contribuir a la evolución de su complejidad.





