Fitch Ratings prevé que la economía mexicana crezca apenas 1.3 por ciento en 2026, uno de los desempeños más bajos de América Latina.

29 de Enero 2026
La agencia calificadora Fitch Ratings advirtió que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría transitar a un escenario de “modo zombi”, en el que el acuerdo siga vigente de forma formal pero pierda efectividad operativa, generando mayores presiones fiscales y de certidumbre económica para México en 2026.
La alerta no anticipa una ruptura inmediata del tratado, pero sí un debilitamiento de sus mecanismos de certidumbre y resolución de controversias.
¿Qué significa un T-MEC en “modo zombi”?
El concepto alude a un tratado que existe en lo jurídico, pero funciona con fricciones constantes, litigios prolongados y menor capacidad para dar certidumbre a inversionistas. En ese escenario, las reglas siguen ahí, pero la confianza en su aplicación se erosiona.
Para economías altamente integradas, como la mexicana, esa pérdida de certidumbre tiene costos reales.
El impacto fiscal como principal riesgo
Fitch advierte que un T-MEC debilitado podría reducir inversión, afectar exportaciones y presionar el crecimiento, lo que a su vez impactaría la recaudación. Ante menores ingresos, el gobierno enfrentaría mayores tensiones fiscales para sostener gasto público, programas sociales e inversión.
El riesgo no es inmediato, pero sí relevante en el horizonte de 2026.
Certidumbre comercial bajo presión
México depende en gran medida del comercio con Estados Unidos y Canadá. El T-MEC ha sido un pilar para atraer inversión manufacturera y consolidar cadenas de valor. Si el acuerdo entra en una fase de aplicación errática, las decisiones de inversión podrían posponerse o redirigirse.
La advertencia apunta a un deterioro gradual, no a un colapso abrupto.
Nearshoring y señales contradictorias
El posible “modo zombi” contrasta con el discurso de oportunidad que representa el nearshoring. Para capitalizar esa relocalización, México necesita reglas claras, energía suficiente y estabilidad jurídica. Cualquier duda sobre el T-MEC introduce ruido en ese proceso.
La lectura de Fitch sugiere que la ventana de oportunidad sigue abierta, pero es más frágil de lo que aparenta.
¿Por qué importa esta advertencia?
Importa porque anticipa riesgos antes de que se materialicen y porque proviene de una agencia que evalúa la solvencia y estabilidad financiera del país. Un deterioro del marco comercial puede traducirse en mayores costos de financiamiento y menor margen fiscal.
También influye en la percepción de inversionistas internacionales.
Implicaciones para política pública
El señalamiento refuerza la necesidad de gestión diplomática activa, cumplimiento de compromisos y fortalecimiento institucional para evitar controversias prolongadas. Mantener la funcionalidad del T-MEC es clave para reducir riesgos fiscales futuros.
La coordinación entre política comercial y fiscal se vuelve central.
Escenario hacia 2026
Si no se corrigen las fricciones, México podría enfrentar un entorno de menor crecimiento y mayor presión presupuestal. En cambio, una estrategia de certidumbre y cumplimiento podría neutralizar el riesgo y sostener la integración regional.
El desenlace dependerá de decisiones políticas y económicas en los próximos meses.
Lo que sigue
Habrá que observar cómo evolucionan las controversias del T-MEC, las señales de inversión y la respuesta del gobierno mexicano a estas alertas. Fitch y otras calificadoras seguirán evaluando el impacto en la estabilidad macro.
La advertencia de Fitch sobre un posible T-MEC en “modo zombi” no anuncia una crisis inmediata, pero sí un riesgo estructural. Para México, el reto es evitar que la integración comercial pierda efectividad y se convierta en una fuente adicional de presión fiscal justo cuando el margen financiero comienza a estrecharse.





