La temperatura podría bajar hasta -10 grados centígrados; sin embargo, la sensación térmica podría ser de -40 grados.

23 de Enero 2026
Una tormenta invernal de gran alcance mantiene en alerta a amplias zonas de Estados Unidos, Canadá y el norte de México, ante la posibilidad de descensos extremos de temperatura, nevadas intensas y formación de hielo que podrían afectar la movilidad, el suministro eléctrico y las actividades cotidianas de millones de personas.
El fenómeno, impulsado por masas de aire ártico, amenaza con cubrir extensas regiones bajo condiciones climáticas severas, un escenario que ya ha provocado la activación de protocolos de emergencia y advertencias preventivas en distintos puntos del continente.
Un sistema climático de amplio impacto
A diferencia de eventos localizados, esta tormenta invernal destaca por su extensión territorial. En Estados Unidos y Canadá, se prevén nevadas acumuladas, carreteras congeladas y riesgo de apagones debido a la acumulación de hielo en infraestructura eléctrica.
En el norte de México, aunque la intensidad puede variar, se anticipan temperaturas inusualmente bajas, heladas y posibles afectaciones en zonas serranas y rurales, donde las condiciones climáticas extremas suelen tener mayor impacto en comunidades vulnerables.
Riesgos para servicios y movilidad
Las tormentas invernales representan un reto significativo para los sistemas de transporte y servicios básicos. El hielo en carreteras y pistas aéreas puede provocar cancelaciones, retrasos y accidentes, mientras que las bajas temperaturas incrementan la demanda energética y ponen presión sobre las redes eléctricas.
Además, los cortes de energía durante eventos de frío extremo pueden tener consecuencias graves para la población, especialmente para personas adultas mayores, niñas y niños, y comunidades con acceso limitado a servicios de emergencia.
El contexto del cambio climático
Aunque los inviernos severos han formado parte históricamente del clima en América del Norte, especialistas advierten que estos eventos se presentan cada vez con mayor intensidad y variabilidad, en un contexto asociado al cambio climático.
La combinación de olas de frío extremo con tormentas de gran escala refuerza la necesidad de planes de adaptación y respuesta ante fenómenos que impactan simultáneamente a varios países y regiones.
¿Por qué importa esta amenaza invernal?
El impacto de una tormenta de estas características no se limita a las condiciones meteorológicas. Afecta cadenas de suministro, economía local, servicios de salud y la vida cotidiana de millones de personas.
Además, la experiencia de eventos pasados ha demostrado que la prevención y la información oportuna pueden marcar la diferencia entre una contingencia manejable y una crisis prolongada.
Recomendaciones y preparación
Autoridades de distintos países han exhortado a la población a mantenerse informada, evitar traslados innecesarios, proteger tuberías y sistemas de calefacción, y contar con suministros básicos ante posibles interrupciones de servicios.
La coordinación entre gobiernos y agencias de emergencia será clave para atender las afectaciones y reducir riesgos, especialmente en regiones donde el frío extremo no es habitual.
Lo que sigue
En los próximos días, el monitoreo del avance de la tormenta será determinante para ajustar alertas y medidas preventivas. Se espera que las condiciones climáticas evolucionen conforme el sistema avance por el continente, con posibles impactos escalonados en distintas regiones.
La amenaza de esta tormenta invernal vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de amplias zonas de América del Norte frente a fenómenos extremos. Más allá del evento puntual, el reto será fortalecer la capacidad de respuesta y adaptación ante un clima cada vez más impredecible.





