El 27 de octubre se ha popularizado como una fecha para recordar a las mascotas fallecidas en los días previos al Día de Muertos. La creencia popular ubica su visita simbólica durante esta noche y la madrugada del 28, antes de las fechas centrales de la celebración.
Algunas familias preparan una ofrenda con la fotografía de su animal de compañía y objetos que lo representen, como su juguete, su cobija o el plato de comida. También pueden incluir agua y flores, siguiendo elementos que suelen aparecer en los altares familiares.
Esta fecha no forma parte de un calendario ancestral oficial ni existe una forma única de conmemorarla. Se trata de una práctica que ha ganado presencia en años recientes y que cada familia adapta de acuerdo con sus propias costumbres y recuerdos.
El sentido de la ofrenda es abrir un espacio para recordar el vínculo con los animales que formaron parte del hogar. Para quienes deciden colocar una, basta con elegir los objetos que mejor representen la vida compartida con su mascota.





