El yen japonés registró un avance superior a 0.5% y alcanzó su mejor nivel en tres meses, después de que Japón y Estados Unidos realizaran una intervención coordinada en el mercado cambiario.
La operación consistió en la compra de yenes para frenar su depreciación frente al dólar, luego de que la debilidad de la moneda elevara los costos de importación de energía, alimentos y materias primas.
El Ministerio de Finanzas de Japón confirmó la intervención, mientras que autoridades estadounidenses señalaron la necesidad de aplicar medidas que permitan estabilizar la moneda y reducir desequilibrios financieros.
El movimiento también generó presión sobre los mercados asiáticos. El índice Nikkei de Japón retrocedió, mientras que otras bolsas de la región registraron pérdidas vinculadas con la incertidumbre económica y la volatilidad tecnológica.
La intervención es relevante porque el yen influye en exportaciones, inversiones, tasas de interés y movimientos de capital en todo el mundo. Una variación fuerte puede provocar cambios en carteras internacionales y mercados de deuda.






