Inditex, propietario de Zara, consiguió acelerar sus ventas en agosto incluso mientras consumidores europeos enfrentaban calor extremo y un entorno económico menos favorable.
Las ventas del grupo crecieron alrededor de 9% durante agosto, impulsadas por una recepción positiva de las nuevas colecciones.
El dato resultó relevante porque buena parte de Europa atravesó temperaturas elevadas que podían retrasar las compras de ropa para otoño e invierno.
La compañía, sin embargo, no quedó aislada de las presiones internacionales.
Los costos asociados con transporte e insumos aumentaron y el margen bruto quedó por debajo de algunas previsiones del mercado.
Inditex mantiene una estrategia basada en menos establecimientos, pero de mayor tamaño y ubicados en zonas consideradas estratégicas.
Al mismo tiempo, continúa invirtiendo en logística y en la expansión de otras marcas del grupo.
El caso de Zara refleja un cambio dentro del negocio global de moda: crecer en ventas ya no garantiza automáticamente una mejora equivalente en ganancias cuando transporte, materias primas y operación aumentan de precio.





