14 de Julio 2026
El encarecimiento de los alimentos volvió a presionar las líneas de pobreza en México al cierre del primer semestre del año, según reportó este lunes el Inegi.
La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) aumentó en junio 3.1 por ciento a tasa anual en el ámbito rural y 4.6 por ciento en el urbano.
El incremento en las zonas urbanas no sólo fue mayor, sino que además superó en 1.2 puntos porcentuales a la inflación general anual, que se ubicó en 3.4 por ciento en el mismo periodo, lo que evidencia una mayor presión en el poder adquisitivo de la población en las ciudades.
El aumento en la línea de pobreza extrema, que mide el costo de la canasta alimentaria, estuvo impulsado principalmente por el alza en productos básicos.
Entre los de mayor incidencia destacan los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, la papa y el jitomate, que encabezaron las contribuciones al incremento anual tanto en el ámbito rural como en el urbano.
A la par, las líneas de pobreza por ingresos, que incorporan tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria, también registraron incrementos anuales. En junio, estas crecieron 3.4 por ciento en el ámbito rural y 3.9 por ciento en el urbano.
En este caso, el aumento en las zonas rurales se mantuvo en línea con la inflación general, mientras que en las urbanas volvió a superarla, aunque en menor medida, con una diferencia de 0.5 puntos porcentuales.
El comportamiento de estas líneas estuvo determinado principalmente por el encarecimiento de la canasta alimentaria, que aportó la mayor incidencia en ambos ámbitos, con un peso más marcado en las ciudades.
En cuanto a la canasta no alimentaria, el aumento también estuvo influido por otros rubros. En el ámbito rural destacaron el transporte público y los cuidados personales, mientras que en el urbano sobresalieron el transporte, así como los gastos en educación, cultura y recreación.
El indicador es un referente monetario respecto a si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes como alimentos y servicios, los cuales conforman la canasta básica alimentaria y no alimentaria.
Aunque en términos mensuales las líneas de pobreza registraron disminuciones, el comportamiento anual refleja que el costo de los bienes esenciales, especialmente los alimentos, continúa siendo un factor clave en la evolución de la pobreza por ingresos en el país.
Estos resultados confirman que, pese a una inflación general moderada, los precios de productos específicos de alto consumo siguen impactando de manera diferenciada a los hogares, particularmente en las zonas urbanas, donde el encarecimiento de la canasta alimentaria se mantiene por encima del promedio nacional.






