7 de Julio 2026
La denuncia penal presentada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contra presuntas redes dedicadas a vender ingresos “garantizados” a licenciaturas reavivó un problema que ha acompañado durante décadas a los procesos de admisión en instituciones públicas: el fraude en los exámenes.
Lo que comenzó con los tradicionales “acordeones”, la filtración de cuestionarios impresos y el robo de reactivos evolucionó hacia esquemas de suplantación de identidad, redes que operan en internet y el uso de herramientas tecnológicas para intentar burlar los sistemas de vigilancia.
La UNAM informó esta semana que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGR CDMX) para investigar a personas y empresas que ofrecían servicios fraudulentos a familias, prometiendo asegurar un lugar en la universidad mediante la venta de respuestas o la suplantación de aspirantes durante el examen de ingreso a licenciatura. La institución señaló que estas prácticas fueron detectadas gracias al sistema de supervisión apoyado por Inteligencia Artificial (IA) utilizado en la aplicación de las pruebas en línea.
De la copia en papel al fraude digital
El caso más reciente representa la culminación de una transformación en los mecanismos de fraude.
En junio pasado, la propia UNAM reportó el bloqueo de mil 117 exámenes, equivalentes al 1.3 por ciento de los aspirantes que realizaron la prueba de ingreso a licenciatura, luego de detectar conductas incompatibles con las reglas del concurso, como interacción con terceros, desvíos reiterados de la mirada, uso de dispositivos no autorizados o patrones de comportamiento considerados irregulares por el sistema de monitoreo.
Un año antes, durante el proceso de ingreso al bachillerato de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional, también fueron anulados decenas de exámenes luego de que aspirantes difundieran capturas de pantalla de las preguntas en grupos de redes sociales para solicitar ayuda en tiempo real.
La pandemia aceleró los nuevos métodos
Los exámenes a distancia implementados tras la pandemia de Covid-19 modificaron radicalmente las formas de hacer trampa.
En 2022, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) utilizó la plataforma Edtest.ai, que detectó y bloqueó a 799 aspirantes por presuntas irregularidades durante la aplicación de los exámenes virtuales.
Aunque el instituto documentó casos de fraude, la medida también generó controversia, ya que numerosos estudiantes denunciaron falsos positivos atribuidos a fallas en la conexión a internet, interrupciones eléctricas o movimientos interpretados erróneamente por el software.
Una nueva batalla tecnológica
La digitalización de los procesos de admisión cambió tanto las modalidades del fraude como las herramientas para combatirlo.
Mientras las redes dedicadas al engaño migraron a plataformas digitales, las universidades comenzaron a incorporar inteligencia artificial, monitoreo en tiempo real, análisis biométrico y verificación de identidad para proteger la integridad de sus concursos.
El caso de la denuncia penal presentada por la UNAM marca un nuevo capítulo en esa disputa: por primera vez, la máxima casa de estudios de México busca que el combate contra las llamadas “mafias del examen” trascienda el ámbito administrativo y llegue a tribunales.






