El comercio electrónico ya no está modificando solamente la manera en que compran los mexicanos. También comienza a transformar el tipo de inmuebles que buscan las empresas dentro de las principales ciudades.
Compañías de logística, supermercados, farmacias y plataformas de comercio digital buscan bodegas más pequeñas y ubicadas cerca de las zonas donde viven sus clientes, una estrategia que permite reducir los tiempos de entrega.
La tendencia está generando demanda en ciudades como Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Querétaro y Ciudad de México.
Fibra Storage, por ejemplo, cerró el segundo trimestre con 44 propiedades, mientras sus ingresos alcanzaron 221.5 millones de pesos, un crecimiento anual de 16%.
Detrás de esta expansión existe un cambio importante en el comercio mexicano.
Mientras las ventas del comercio minorista crecieron 2.4% anual en mayo, el e-commerce avanzó 12%, cinco veces más rápido, de acuerdo con datos del Inegi citados por El Financiero.
Esto obliga a las empresas a replantear sus cadenas de distribución.
Antes podía resultar suficiente almacenar mercancía en grandes centros logísticos ubicados a las afueras de las ciudades.
Ahora, entregar el mismo día —o incluso en minutos— requiere colocar parte del inventario mucho más cerca del comprador.
Nuevo León muestra uno de los casos más claros.
Su corredor industrial opera con niveles de ocupación cercanos al 97%, lo que está llevando parte de las operaciones logísticas hacia zonas como Santa Catarina y San Nicolás.
En Querétaro, además de grandes instalaciones industriales, comienza a crecer la demanda por espacios de menor tamaño destinados a importadores y distribuidores regionales.
Empresas como Mercado Libre, Amazon, FedEx, DHL, Coppel, Unilever y AutoZone utilizan este tipo de infraestructura de última milla.
El crecimiento del e-commerce está creando así una nueva carrera inmobiliaria: quién logra colocar inventarios más cerca del consumidor y entregar más rápido puede obtener una ventaja frente a sus competidores.





