14 de Julio 2026
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) quiere ponerle cifra a la evasión fiscal que se esconde detrás de las deducciones de impuestos realizadas por las empresas y por personas con actividad empresarial.
Para ello, el organismo lanzó una licitación con el expediente IA-06-E00-006E00002-N-41-2026, donde las universidades del país participen en la identificación de los principales esquemas de evasión, calculen el monto de los recursos que dejan de ingresar al erario y propongan medidas para cerrar los vacíos que permiten estas prácticas.
Los ganadores de la convocatoria deberán revisar los ejercicios fiscales de 2020 a 2025 y su información será utilizada para estimar el impacto de estas conductas sobre la recaudación federal.
El estudio, solicitado por la Administración General de Planeación del SAT, deberá analizar las disposiciones legales que facilitan estas prácticas, calcular su impacto económico y elaborar recomendaciones para reducir este tipo de conductas que dañan al erario.
Como parte de los trabajos, el proveedor seleccionado tendrá que revisar la evolución de las deducciones durante el periodo analizado, evaluar el marco normativo vigente, estudiar experiencias internacionales y desarrollar una metodología estadística, econométrica o contable que permita estimar el monto de la evasión fiscal. Dicho modelo deberá ser validado por el propio SAT antes de su aplicación.
SAT busca cerrar lagunas legales
Además de calcular el boquete recaudatorio, la autoridad fiscal busca identificar qué lagunas legales o mecanismos son aprovechados por los contribuyentes para disminuir indebidamente el pago de impuestos y contar con elementos técnicos para fortalecer futuras acciones de fiscalización o, incluso, impulsar ajustes regulatorios.
Al cierre del primer trimestre del año, la recaudación proveniente de personas morales (empresas) y físicas con actividad empresarial ascendió a 1.73 billones de pesos, un incremento anual de 2.8 por ciento, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Por su parte, el SAT tiene registrados al cierre de mayo un total de 1.89 millones de contribuyentes en el régimen de personas morales y 5.46 millones en el de personas físicas con actividad empresarial y profesional.
Los esquemas más comunes de evasión fiscal
Para Juvenal Lobato Díaz, profesor de Derecho Fiscal de la Facultad de Derecho de la UNAM, uno de los mecanismos de evasión más comunes al momento de aplicar una deducción es la simulación de operaciones.
En estos casos, explicó, el contribuyente puede presentar una factura por un servicio que no corresponde con la actividad registrada ante el SAT. Por ejemplo, deducir un gasto por papelería cuando la empresa que emitió el comprobante tiene un giro distinto o, incluso, no existe.
Otra práctica común consiste en inflar el costo de un servicio para aumentar el monto deducible y reducir el pago de impuestos. “Las declaraciones permiten modificar este monto y así se pueden pagar menos impuestos”, comentó el especialista.
Sin embargo, dijo que el problema de fondo no es conocer cómo se evaden los impuestos a través de diversas prácticas, sino la manera en que se sancionan estas conductas.
“Lo que no se mide no se puede mejorar. La evasión fiscal es algo que sabemos que existe. La cuestión es que se haga algo en contra de estos delitos”, mencionó el catedrático de la UNAM.
La licitación se realizó bajo la modalidad de invitación a cuando menos tres personas. No obstante, el SAT convocó a 23 universidades del país, entre ellas la UNAM, UAM, el IPN, la Universidad Panamericana, la Universidad Iberoamericana y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
La investigación será desarrollada por un equipo multidisciplinario integrado por especialistas con estudios de maestría en Economía, Estadística, Finanzas, Contaduría, Ciencia de Datos o Matemáticas.






