Empresarios y especialistas fiscales comenzaron a poner atención sobre versiones que apuntan a un posible cambio importante en la tributación de los grandes contribuyentes durante 2027.
El planteamiento que circula contempla un impuesto mínimo equivalente a 2.5% de los ingresos, una fórmula distinta a la utilizada normalmente para calcular obligaciones sobre utilidades.
El punto más delicado es precisamente ese: una empresa puede registrar grandes ingresos pero tener márgenes reducidos después de cubrir salarios, materias primas, deuda, logística, impuestos y otros gastos.
Por ello, un gravamen calculado directamente sobre ingresos podría generar obligaciones fiscales incluso en ejercicios donde una compañía reporte utilidades bajas o pérdidas contables.
Hasta ahora, el planteamiento no forma parte de una iniciativa formal, por lo que sería incorrecto presentarlo como un nuevo impuesto confirmado. La discusión ha comenzado a circular mientras el Gobierno Federal busca fortalecer la recaudación y ampliar sus herramientas de fiscalización.
Los grandes contribuyentes tienen un peso considerable dentro de las finanzas públicas debido a la cantidad de impuestos que concentran y al tamaño de sus operaciones.
La discusión cobrará mayor importancia conforme se acerque la presentación del Paquete Económico 2027, donde se definirán ingresos, gasto, déficit y estrategia tributaria para el siguiente año.





