México tiene la meta de generar 1.5 millones de empleos adicionales en manufactura especializada y sectores estratégicos, pero las empresas exportadoras advierten que alcanzarla requerirá mejorar las condiciones para invertir y producir.
Representantes de la industria IMMEX consideran que el país necesita incrementar su competitividad para aprovechar la reorganización internacional de las cadenas productivas.
Entre los principales retos aparecen energía, infraestructura, disponibilidad de talento especializado, financiamiento y condiciones regulatorias.
Las empresas IMMEX tienen un papel importante dentro de las exportaciones mexicanas debido a que concentran una parte considerable de la manufactura destinada a mercados internacionales.
Sin embargo, la competencia para recibir nuevas inversiones está aumentando.
México no solamente compite con otros países de América Latina, sino también con economías asiáticas que están buscando fortalecer su participación en cadenas productivas relacionadas con Estados Unidos.
El T-MEC continúa siendo una de las principales ventajas del país debido al acceso preferencial al mercado norteamericano.
Pero esa ventaja comercial necesita acompañarse de capacidad productiva.
La disponibilidad de electricidad, agua, carreteras, parques industriales y trabajadores especializados puede determinar dónde termina instalándose una nueva fábrica.
Para la industria exportadora, el siguiente paso del nearshoring no consiste solamente en atraer más plantas.
El reto será aumentar el valor agregado generado dentro de México y desarrollar proveedores nacionales capaces de integrarse a esas cadenas.





