17 de Julio 2026
Durante las seis semanas del actual receso escolar, una familia de clase media puede gastar entre 20 mil y 40 mil pesos adicionales a su presupuesto en alimentos, cuidados, cursos de verano, transporte y entretenimiento. Sin embargo, este desembolso puede aumentar cuando ambos padres además pagan para que alguien cuide a sus hijos e hijas.
Antes de que iniciaran las vacaciones, Eduardo Ruiz hizo una búsqueda para encontrar qué hacer con su pequeña: llamó por teléfono, preguntó a otros padres de familia. Todo solo para comparar costos. A estas alturas del año, un periodista asalariado como él, no busca el mejor destino turístico, ni tampoco un lugar paradisiaco para vacacionar; su preocupación, a ras de piso, es encontrar dónde inscribir (un formalismo de entretener) a su hija de seis años. Lo mejor -piensa- sería que ocupara sus mañanas aprendiendo, jugando, conviviendo con otros niños..., mientras él trabaja.
De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), alrededor de 3.8 millones de estudiantes cursan preescolar, 13.9 millones la primaria y 5.7 millones la secundaria. Todos, permanecerán cerca de 45 días fuera de las aulas antes del inicio del ciclo escolar 2026-2027, programado para el 31 de agosto.
Ahora tiene mucho tiempo para más antojos
En Ecatepec, Estado de México, Angélica Rubí Mora siempre ha estado consciente de que, en cuanto su hija de 11 años deje de ir a la escuela, el gasto familiar crecerá. Una madre como ella, nunca necesitó de una calculadora para entenderlo.
La niña recibió 30 pesos diarios para sus gastos durante el último año escolar y, para estas vacaciones, el desembolso se multiplica.
"Siempre aparece algún antojo, una salida improvisada o algún gasto no previsto. El presupuesto para ella aumenta un 80 por ciento. La alimentación es cuenta aparte. Además, hay que sumar los entrenamientos de voleibol, que ahora serán más frecuentes."
Los gastos, comentó, parecen pequeños cuando se ven por separado: una bebida, una pizza, un helado, una ida a la papelería o una salida de último momento. Sin embargo, al finalizar las vacaciones, representan varios miles de pesos que no estaban contemplados dentro del gasto habitual del hogar.
Los gastos hormiga, justamente, siempre se han incrementado durante el verano.
Una revisión de precios realizada por El Sol de México, con apoyo de monitoreos de Profeco y tarifas vigentes de centros recreativos, muestra que una salida familiar al cine, a un parque de diversiones o un museo, puede costar entre 900 y 2 mil 200 pesos; considerando entradas, alimentos y transporte.
Los cursos gratuitos también cuestan esfuerzo
Sandra Carrasco siempre ha vivido en Iztapalapa y, desde hace varios años encontró una alternativa para evitar pagar miles de pesos en cursos privados: Utopías del Gobierno de la Ciudad de México. Se trata de complejos comunitarios de desarrollo social, según indican los planes oficiales. En el papel, se trata de un proyecto de puertas abiertas. pero, en realidad, no resulta tan sencillo conseguir un lugar dentro.
En Utopías, como se les conoce entre la gente, se desarrollan actividades gratuitas con enfoques ambiental, cultural, científico, social y deportivo dirigidas a niños y niñas de entre seis y 13 años. Pero ahí, en estos lugares por lo general ubicados en complejos deportivos de las 16 alcaldías capitalinas, el cupo es limitado: 100 personas. Además, solo trabajarán a partir de este sábado 18 de julio y hasta el siguiente viernes 14 de agosto.
Los padres y madres de familia deben estar atentos de a las convocatorias, porque se llenan en muy poco tiempo.
Si Sandra no logra inscribir a su hija de 11 años en las Utopías, tendrá que buscar rápidamente otra opción. Entre sus alternativas viables, ella contempla las clases de patinaje que cuestan 250 pesos por semana y ocuparía las restantes horas con salidas frecuentes para que no pase todo el día encerrada. Quedarse en casa, tampoco es opción: se aburre. Además, siempre aparecen actividades imprevistas.
"Sólo hablando de cosas extras: por ejemplo, el helado a la salida de casa o la rebanada de pizza en el centro comercial, o no sé que otro antojito; ponle unos 150 pesos a la semana, por mes serían 600. En mes y medio de vacaciones serían 900. Creo que, al menos, me gastaré unos cinco mil"
Más allá de los cursos de verano y las salidas extras, existe un gasto silencioso que prácticamente todas las familias también enfrentan: la comida.
Durante el ciclo escolar, una parte importante de la alimentación de los menores ocurre fuera de casa mediante loncheras, cooperativas o comedores escolares, pero en vacaciones, todas las comidas y colaciones se realizan en el hogar.
Con base en la canasta alimentaria urbana del Coneval, la ENIGH 2024 del INEGI y precios observados durante julio de 2026, se calculó que, el gasto adicional en alimentación, puede ubicarse entre 100 y 150 pesos diarios por menor, lo que representa entre 4 mil 500 y 6 mil 750 pesos durante las seis semanas del receso.
A ello se suman bebidas, frutas, cereales, lácteos, botanas y otros productos que los niños consumen con mayor frecuencia cuando permanecen todo el día en casa. Una factura que llega antes del regreso a clases.
Porque para millones de familias mexicanas las vacaciones de verano ya no significan descanso.
Representan seis semanas de hacer cuentas todos los días, administrar cada salida, medir cada gasto y estirar el presupuesto lo suficiente para llegar al regreso a clases, cuando la cartera volverá a enfrentarse a otra prueba: útiles escolares, uniformes, mochilas, zapatos e inscripciones.






