Los automovilistas mexicanos pueden llegar a pagar por gasolina precios considerablemente superiores a los observados en mercados como Estados Unidos y algunos países de Medio Oriente, donde el combustible llega a comercializarse por montos mucho menores.
La diferencia no depende únicamente del precio internacional del petróleo. El costo final incorpora refinación, importación, almacenamiento, transporte, distribución, márgenes comerciales y distintos componentes fiscales.
Por esa razón, una reducción en las cotizaciones internacionales del crudo no necesariamente se refleja de manera inmediata ni en la misma proporción en las estaciones de servicio mexicanas.
También existen países productores que mantienen combustibles más baratos mediante subsidios o políticas energéticas que reducen el costo que enfrenta directamente el consumidor.
El precio de la gasolina es relevante para toda la economía debido a que cualquier incremento puede trasladarse a transporte, distribución de mercancías, servicios y gastos cotidianos de hogares y empresas.





